Fuente: Reve
Es probable que el futuro del coche eléctrico pase por el desarrollo de baterías más potentes de zinc-aire, que sustituyan a las de iones de litio.
ReVolt Technology ha solicitado 30 millones de dólares dentro del programa del gobierno de Estados Unidos para acelerar el desarrollo tecnológico de las baterías de zinc-aire para posibilitat vehículos eléctricos con mayor autonomía.
La empresa también acaba de anunciar que ha seleccionado a Portland, en Oregón como sede y centro productor en Estados Unidos.
La batería es el elemento clave de un vehículo eléctrico. Las de zinc-aire almacenan tres veces más electricidad que las mejores de iones de litio.
Las baterías de zinc-aire son una clara alternativa a las de iones de litio. Tienen una densidad energética de 370 Wh/kilogramo. Algunos expertos califican al zinc como el combustible eléctrico del futuro. Entre sus principales ventajas destaca su facilidad de carga y su alto potencial energético. A diferencia de otros tipo de baterías estas necesitan que el vehículo eléctrico vaya equipado con un sistema de filtrado e inyección de aire y de un sistema de monitoreo a bordo.
La tecnología zinc-aire, una tecnología simple, efectiva y de bajo coste, puede ser utilizada como una solución alternativa en los coches eléctricos y en los aparatos electronicos portátiles.
Uno de los grandes inconvenientes de la tecnología metal-aire es el hecho de que se trata de baterías primarias no recargables. Ello hacía que fuese necesario comprar pilas nuevas o tratar de sacar el electrolíto y el hidróxido e introducir nuevo metal dentro.
Por esta razón la investigación va encaminada a conseguir una batería recargable basado en los sistemas metal-aire. La empresa ReVolt ya ha desarrollado la primera batería de Zinc-aire recargable, un salto de gigante para la nueva era del vehículo eléctrico.
Este tipo de batería puede proporcionar 3 veces más duración que las de plomo-ácido. Las pilas a base de zinc tienen como principal ventaja la posibilidad de ser recicladas sin límite, sin perder ni sus cualidades químicas, ni sus cualidades físicas.
El diseño y principio de las baterías zinc-aire es relativamente simple, pero su construcción no lo es, ya que el electrodo de aire debe ser extremadamente delgado. Se han hecho muchos estudios y grandes avances en el sellado del aire, pero aún queda mucho camino por recorrer.
El Ministerio de Industria y el CSIC ya tendría que haber destinado varias decenas de millones de euros a investigar y promover las baterías de zinc-aire, una de las tecnologías más prometedoras para un país como España, que ni tiene petróleo ni litio, pero sí abundantes recursos de energía eólica y solar, y está esperando como agua de mayo una tecnología como las baterías recargables de zinc-aire, que tiene una densidad energética que triplica a las de las mejores baterías de litio.