Fuente: terra.org (2007)
Los vehículos eléctricos obtienen su capacidad de movimiento por la energía eléctrica liberada por unas baterías o bien por una célula de combustible de hidrógeno. El sistema de generación y acumulación de la energía eléctrica constituye el sistema básico para mover un vehículo eléctrico. Generalmente, para ello se utilizan los acumuladores electroquímicos, formados por dos substancias conductoras bañadas en un líquido también conductor. El intercambio de cargas positivas y negativas entre ambos componentes mantiene una corriente eléctrica que puede ser utilizada para el funcionamiento del motor del vehículo eléctrico.
En el motor de combustión, sólo el 18% de la energía del combustible es utilizada para mover el vehículo, el resto sirve para accionar el motor. En el vehículo eléctrico el 46% de la energía liberada por las baterías sirve para mover el vehículo, lo que indica una eficiencia entre 10-30% superior de este respecto al vehículo convencional con motor de explosión.
En un vehículo eléctrico puede haber un solo motor de tracción o varios, adosados a las ruedas. Su función es transformar la energía eléctrica que llega de las baterías en movimiento. Esta energía puede ser aprovechada tal cual llega, o sea, en forma de corriente continua o bien, y gracias a un transformador, en forma de corriente alterna.
La energía eléctrica se produce en centrales que en nuestro país esencialmente en más de un 55 % queman combustibles fósiles y energía nuclear. Por este motivo la electricidad sólo puede sumarse como forma ecológica si se produce con fuentes renovables tales como energía solar, eólica, hidráulica o biomasa (un 34 %). Todavía pues nos falta para alcanzar un sistema eléctrico 100 % renovable como ha demostrado Greenpeace que es posible. Pero sin embargo, la presencia de vehículos eléctricos en entornos urbanos puede animar el desarrollo de las energías limpias. Las entidades que promueven los vehículos eléctricos apuestan por estaciones de recarga públicas alimentadas con energía solar.
Los motores eléctricos también pueden funcionar con la electricidad generada en una célula combustible donde al forzar el paso de hidrógeno por la misma este en contacto con el oxígeno genera electrones y como residuo agua caliente pura. Las células de combustible todavía están en fase de experimentación en diferentes automóviles dotados de hidrógeno como combustible.
Actualmente, también existen vehículos híbridos que llevan sincronizados un motor de explosión con otro de eléctrico.
Aun siendo conscientes que los vehículos eléctricos e híbridos no son en el actual sistema energético lo más ecológico dada la escasa información que existe sobre los mismos así como su uso minoritario nos impulsa a divulgarlos. En cualquier caso los vehículos eléctricos tienen una mayor eficiencia energética y circulan con poco ruido respecto a los motores de explosión y estas son cualidades que no podemos despreciar cuando el aire de las ciudades tiene límites de contaminación altísimos.